Abrí Pots, taller de cerámica, el verano de 2017, con la incertidumbre pero también con la ilusión propias de los inicios. Fue un nuevo inicio, aunque enraizado en una tradición familiar, mis padres, de formación artística, se dedicaron a la cerámica durante muchos años, así que se puede decir que crecí en un taller de cerámica.
Las piezas que hago en al taller reflejan esta tradición familiar, influenciada por la cerámica oriental, pero también por la cerámica tradicional y más cercana. Los objetos más sencillos, que pueden ser considerados incluso como banales, transmiten una gran belleza y harmonía, fruto de una acumulación de años de savoir-faire y conocimientos.
De modo que las piezas del taller son testimonio de mi búsqueda de formas simples y equilibradas, con acabados también sencillos, sobretodo rematadas con esmaltes con tonos suaves y texturas agradables.
En el taller también imparto clases. Fue una sorpresa muy agradable que no entraba en mis planes iniciales, así que me siento muy agradecido por el hecho de tener la posibilidades de transmitir mis conocimientos y savoir-faire. Disfruto mucho del ambiente que se crea entre todas y de los resultados del trabajo de todas. Las piezas que salen de aquí reflejan, creo, este buen ambiente, el placer que supone la creación y la elaboración de las piezas, y lo que disfruto cuando estoy enseñando refractaria de alta temperatura rematadas con esmaltes de creación propia.
Se ofrecen clases de torno y de modelado a mano todos los días de la semana, de lunes a viernes.